| Entrevistas | Javier Colorado, entrevista tras 3 años de vuelta al mundo

Javier Colorado es un madrileño que con 27 años emprendió la aventura de su vida: dar la vuelta al mundo en bicicleta.
Un viaje que le llevó a recorrer 48 países de 4 continentes, pedaleando 65.000 km en tres años y dos meses.

Esta entrevista se realizó a inicios de 2017, cuando Javier acababa de terminar su vuelta al mundo, estaba preparando su libro, La anécdota 101, y aventura de más de 3000 km a remo en canoa por el Amazonas.

  • 1.159 días de viaje
  • 65.298 kilómetros
  • 48 países
  • 208 kilómetros máximos en un día
  • -20ºC temperatura mínima (Turquía)
  • 55º C temperatura máxima (Death Valley, EE. UU.)
  • 4.541 metros de altura máxima
  • 88 km/h velocidad máxima
Javier colorado 1

​Foto tomada de javiercolorado.com

​Índice y preguntas

Entrevista a Javier Colorado​ ​(audio)

​Hemos subido el audio de la entrevista en formato podcast, para que la puedas escuchar aquí o descargar y escuchar cuando mejor te venga.

​No te pierdas la transcripción, hay información ampliada que no encontrarás en el audio.

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​​Foto tomada de javiercolorado.com

Entrevista a Javier Colorado​

​- ¿Habías viajado en bicicleta antes de dar tu vuelta al mundo?

El único viaje grande que hice antes de dar la vuelta al mundo fue la vuelta a Ibiza. Fíjate, de dar la vuelta a Ibiza a dar la vuelta al mundo.

La idea de dar la vuelta al mundo la tenía desde que cumplí 20 años. Es algo que se me metió en la cabeza a raíz de que empecé a viajar mucho y siempre que llegaba a casa de todos los viajes, por muy largos que fueran (que no duraban más de 15 o 20 días, principalmente los hacía por Europa), llegaba a casa y decía: me sabe a poco, quiero más, más, más…

Conocí a una persona, ahora amigo íntimo, que intentó dar la vuelta al mundo en coche y cuando llegó a casa me contó la historia y dije: yo quiero vivir algo parecido. Y lo de la bicicleta fue cogiendo forma poco a poco. Me gusta mucho el deporte, soy runner aficionado, he completado varias maratones y la bicicleta siempre ha sido mi medio de transporte, así que era de cajón. Si quería dar la vuelta al mundo lo que más iba conmigo era la bici.


- Hablando de la planificación del viaje, en cuanto a la ruta, ¿planificaste algo cerrado o simplemente marcaste puntos por donde querías pasar?

La ruta la tenía muy clara al principio: quería empezar por Europa, porque ya había viajado mucho por Europa y me parecía el inicio perfecto para cometer errores y comenzar a pillar un poco de dinámica en viajar en bicicleta, aparte de hacerlo en un entorno en el que yo me sentía muy seguro, dentro de mi continente.

Partiendo desde ahí, la ruta empezando desde España, para mí la más lógica es hacer Europa, tirar para Asia, luego volar a América, hacer de norte a sur, y luego llegar a África y hacerla de sur a norte. Dejé de lado Oceanía y China. Me parecía demasiado largo el viaje y no tenía muchos recursos cuando empecé. En teoría me iba par dos años pero luego estuve tres.

En lo que principalmente me fijaba en cada país que iba a visitar era en lo que me podía encontrar que me interesase. Había países a los que quería ir sí o sí, como por ejemplo la India, sabía que quería hacer el Sudeste Asiático…

Javier Coloroado 3

​​Foto tomada de javiercolorado.com

- En algún momento tuviste que decir:“de este país finalmente paso, me voy por otro lado…”.

He hecho ampliaciones, eran 45 países al principio y acabaron siendo 48, y me ha pasado mucho eso de que ya que estoy aquí amplío la ruta por el país. Si la gente te va recomendando algún sitio hay que seguir viviendo la experiencia, no hay que decir que no, al contrario, hay que decir que sí.


- Cuando saliste de tu casa, bajaste la bicicleta a la calle, ¿hasta qué punto tuviste la sensación de “vale, lo tengo todo controlado, lo llevo todo...” o llevabas lo que creías y luego por el camino fuiste mejorando?

Mira, todo el que vea mi foto de cuando salí de la Puerta del Sol, el día 1 en el kilómetro 0 del viaje, verá que no tenía nada de la equipación de la parte delantera, ni el trasportín delantero, ni las alforjas delanteras, ni la alforja de manillar. No las pude conseguir porque hubo un error en la tienda, lo tenía reservado, lo quería nuevo, pero hubo un error y no llegó.

Dije:“bueno, aún así salgo”. Todo lo que tenía que haber llevado delante lo llevaba asomando detrás. Llamé por teléfono a Barcelona, localicé una tienda, y cuando llegué lo tenía esperando, pero me hice los primeros 700km del viaje sin el verdadero equipo que necesitaba para la vuelta al mundo.

Más que ir añadiendo cosas al principio del viaje lo que hacía era tirar. Iba diciendo, ¡soy imbécil, para qué llevo esto!

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​​Foto tomada de javiercolorado.com

- ¿Hay alguna cosa que hayas dicho, “para qué llevo esto”?

¡Que vergüenza! (risas). Una que me atrevo a decir: las cuchillas de afeitar. ¡Hasta espuma me llevé!


- ¿Y en algún momento has pensado: “cómo narices no llevo esto”?

A ver, pequeños detalles. Una de las cosas de las que me arrepentí al principio del viaje fue no comprarme un saco de dormir en condiciones para dormir a temperaturas bajo cero. Mi saco en teoría me mantenía en una temperatura de confort desde 0hasta -5º, y acampé varias veces en Turquía a -20º. Vestido como una cebolla, en la tienda temblando de frío… Pero fue una decisión que tomé por economizar, de hecho el saco lo mantuve durante todo el viaje y atravesé más zonas de frío. Al final…


- Te curtes…

No sé, me pareció una decisión muy arriesgada, la gente me dice:“¿qué saco de dormir tengo que llevar?”Y yo les digo:“no escatimes, coge uno que te cubra,como mínimo, hasta los -10º”.“¡Es que abulta mucho!”, me dicen. “Qué va, no, el día que te estés cagando de frío, lo vas a agradecer”. Eso lo eché en falta en momentos puntuales del viaje que me los hizo pasar putas.

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​​Foto tomada de javiercolorado.com

- ¿Cómo llevabas el tema de la mecánica? ¿Saliste sabiendo algo o aprendiste por las malas? ¿Bucéfalo se portó bien?

Empecé con la bicicleta totalmente nueva, con muy buenos componentes, aparte de que era una bicicleta de muy buena calidad. Orbea se portó fenomenal, porque me cedió la bicicleta, la indumentaria de ciclismo, las mallas, el maillot, ropa de invierno y de verano… La bicicleta respondió súper bien durante todo el viaje.

Lógicamente me llegaron muchos problemas a raíz de que las piezas tienen un uso, un desgaste y hay que ir cambiándolas. Eso lo fui improvisando durante el viaje porque aquí en Madrid llego con la bici a una tienda y digo:“pasa esto” y te abren el armario y tienen de todo, pero es que cuando estás por ahí…Por Tailandia compré una mierda de neumáticos falsos, mira que había variedad, pero todo era falso, venía de China. Tienes que ir improvisando.

Por África imagínate qué vas a encontrar.Tienes que adaptarte a los recursos que encuentras por el camino y eso es algo que he puesto de mi parte, aunque no lo parezca, porque siempre he sido bastante apañado. La mejor mecánica que tienes que saber es la improvisación.


- La salida de tu casa, tus seres queridos, ¿qué tal se lo tomaron?

Fue muy tranquila, muy tranquila…


- No te dijeron:“¡eres un loco!”.Muchas veces es más el miedo que tiene la gente que el que tienes tú…

Mi familia y mis amigos estaban muy convencidos (y también deseando) que a los pocos meses volviera a casa.Fue una despedida muy tranquila. De hecho, mis amigos, cuando me acompañaron a la Puerta del Sol, bromeaban en plan: “¡Que te veo la semana que viene!, ¡En un par de meses estás de vuelta!, ¡No llegas ni a Asia!”.

Un poco bromeando, pero eran también las ganas que tenían de que me quedara y que no me fuera. Es un paso muy importante, despedirte de tu gente durante tanto tiempo. Pero fue muy tranquila, ya te digo, ni lágrimas, ni te voy a echar de menos… era en plan:“Cuídate, estamos en contacto, todo lo que necesites sabes que estamos aquíy para delante…”.

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​​Foto tomada de javiercolorado.com

- Y después de haber pasado por tantos sitios, algunos tranquilos pero otros más complicados, ¿qué le dirías a la gente que tiene miedo de afrontar una vuelta al mundo?

El miedo forma parte de la vida, es algo incuestionable, todos tenemos miedo. Y el que no tenga miedo, en mi opinión, debe tener algún problema psicológico o está como una regadera, porque es imposible. Todos tenemos miedo y no es algo malo, forma parte de la vida.

Luego, a partir de ese punto, ese denominador común que todos tenemos, parece que no, pero podemos elegir, que el miedo sea un cerrojo que nos impida avanzar hacia delante, alcanzar lo que tanto deseamos, que sea un muro invisible que no podemos atravesar, o que sea la llave. La llave para verdaderamente conseguirlo.

Lo que me ha enseñado el miedo es que se puede traducir en preparación. A mí me han dado mucho miedo los asaltos, me han dado mucho miedo las serpientes venenosas, las tarántulas, los animales salvajes. Me ha dado mucho miedo atravesar zonas con una climatología muy agresiva…Y ese miedo lo que ha hecho ha sido prepararme.

O sea, yo sé que lo voy a vivir, y empiezo a prepararme con todos los medios que tengo, y lo que más me ha preparado ha sido la gente que he ido conociendo por el camino. La gente que convive con ese ambiente o con esos factores y que saben perfectamente cómo plantarles cara. Más que internet, mi aprendizaje ha sido muy callejero.

Por Asia tenía mucho miedo, sobre todo en la India a la King cobra, y por Tailandia y el Sudeste Asiático, te muerde una King cobra y estás muerto en 20 minutos. Todo el mundo diciéndolo y tú acampas por la selva, y me daba muchísimo miedo, pensaba:“me la encuentro, me pica y me voy al hoyo”. Entonces empecé a preguntar por sitios, sobre todo en aquellos que no manejaban inglés, con gestos, y lo entendían muy bien. Cuando acampaba en aldeas y estaba en un sitio que pudiera tener ese peligro, ellos mismos, con esos gestos ya me avisaban. Es una forma de entrar en comunicación con la gente y que te ayude.

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​​Foto tomada de javiercolorado.com

- Aunque terminaste el viaje acompañado con Manuel, empezaste solo. ¿Hasta qué punto compartes eso que dicen algunos viajeros de que realmente no estás viajando solo, viajas con gente que no conoces (todos los días conoces a alguien)? El tema de la soledad, ¿cómo lo has sobrellevado?

Pocos días estás verdaderamente solo, en el aspecto de que no te topas con nadie y no hablas con nadie. Siempre estás en contacto con algún ser humano, a no ser que estés atravesando sitios muy inhóspitos en los que vas con la mentalidad de que no vas a ver a nadie en un par de días, por ejemplo en los desiertos.

Eso es algo que depende de cada uno. A mí se me ha dado muy bien la soledad, la he disfrutado muchísimo. Y de la misma forma que he disfrutado muchísimo, cada vez que me cruzo con alguien, puedo compartir algo con él. Pero… es que es complicado de explicar. Te digo una cosa: muy rara vez en el viaje me he cagado en todo por estar solo. De tener un problema o tener melancolía, estar triste y decir:“¿porqué no estaré ahora con estos, o porqué no estaré en otro sitio?”.

Siempre he estado pensando mucho en el viaje, mi cerebro no ha parado. Aunque estuviera solo, yo ponía el automático cuando iba pedaleando y entraba en mi trance,iba pedaleando pensando en mis cosas mirando al infinito… siempre he estado entretenido.


- Una pregunta que creo que es un poco difícil: ¿cuál es tu top 3 de momentos en el viaje?

Es complicado…


- Para simplificártela un poco, puedes mezclarla con tres sitios a los que volverías sí o sí, o que recomendarías a los viajeros pasar por ahí. De cualquier continente.

Bueno, ahí me lo has puesto fácil. Te lo voy a cuadrar con tres países con los que yo me quedo de mi vuelta al mundo, cada uno de un continente, de Asia, América y África.

Si te contesto tres momentos exclusivos es muy complicado, pero yo te digo, en general, todo lo que viví en la India fue una auténtica pasada. Una experiencia muy, muy dura, psicológica y físicamente, es muy exigente, es bastante complicado que no te acabe destrozando todo lo que vives en la India y todo lo que ves. Pero luego tiene una cara muy bonita que hay que saber descubrir y leer, y es una experiencia única.

De América, sin duda alguna, Colombia en general. Aunque tenga muy mala fama de país peligroso, los colombianos, la gente… Maravillosa, adorable. Y encima es un país con muy buena energía, con mucha alegría, hay gente con un corazón que no le cabe en el pecho.

Y de África, sin duda alguna, me quedo con Malawi. Lo mismo, es un país que tiene muy buen rollo. En general, tres experiencias: crúzate la India, crúzate Colombia y crúzate Malawi.

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​​Foto tomada de javiercolorado.com

- ¿Tienes el gusanillo de haberte dejado algún sitio por el que te hubiese gustado pasar?

China. Me hubiese gustado mucho llegar hasta Beijing, ir recorriendo la costa, pero había muchas complicaciones para conseguir el visado. No era imposible, se podía conseguir en Hanói, en Vietnam… y bueno, era una etapa del viaje en la que yo seguía con la idea de hacer la vuelta al mundo en dos años. Volveré. No me arrepiento de nada en el viaje, pero sí tengo esa espinita de que en uno de mis próximos viajes probablemente pase por China.


- ¿Por qué sitios dirías a los viajeros: “tío, por ahí no te metas, no pases por ahí”?

El primero, sin duda alguna, Pakistán. Hasta que no cambie la situación allí… y es una pena porque los paquistaníes son impresionantes, es una cultura que de verdad hay que conocer y conocerla bien. Su tierra, que es donde más orgullosos se sienten de cómo son. Su generosidad, su hospitalidad y su forma de tratar a cualquier extranjero, porque siempre lo que somos es sus huéspedes. Pero, lamentablemente, siguen con conflictos en la región de Beluchistán y es una región que no le voy a recomendar a nadie que se la cruce. Y la siguen cruzando viajeros, pero yo nunca lo voy a recomendar.

Y luego, ya me lo pones muy complicado, estoy haciendo repaso y bueno… tener cuidado en Centroamérica. Sin duda alguna, de toda América, la parte más tensa, aunque yo no viví ningún tipo de percance ni nada, es Centroamérica. Hay que prestar especial atención a muchos factores. Y luego la gente igualmente, maravillosa, pero sí es verdad que hay que andarse con cuidado.

​Ya puestos… he dicho una de Asia y una de América, a ver qué te saco de África… Etiopía.


- ¿Y Sudán? Hay muchos viajeros que dicen que hay que tener cuidado, que por ser blanco creen que eres una billetera con patas y te tiran piedras.

Sudán es maravilloso. Eso es Etiopía. Mira, yo en Etiopía viví… bueno, ahí iba con Manu, vives una relación de amor-odio, porque cuando paras de pedalear, la gente es súper buena, súper hospitalaria, pero pedaleando eres el foco de todas las pedradas, insultos, burlas, ofensas… y es algo muy constante, porque hay muchísima gente en Etiopía yendo por la carretera, está lleno. Sobre todo son los chavales, que en el fondo son niños, que como ven a los adultos que son los que más fuerte se ríen, no están corrigiendo, no están educando.

Un niño no entiende que es algo malo tirarle una pedrada al extranjero que va en bici. Es muy, muy complicado, pedalear por Etiopía, pero no es algo que vaya a decir:“no pases por ahí”. Pasa, pero con cuidado. Luego la experiencia te sorprende mucho en las cosas positivas, pero tienes que sufrirlo.

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​​Foto tomada de javiercolorado.com

- Terminando con las preguntas del viaje. Tienes tu blog, con tus ​fotos, tus crónicas y un pequeño apartado de consejos para el viajero. Hay algunos muy chulos.

Es una fricada (risas).


- Es una fricada, pero con sus frases lapidarias (risas). Más allá de esas casi 20 frases lapidarias, que tienen su chicha, ¿qué le dirías a alguien que quiera dar la vuelta al mundo, que quiera hacer lo que hiciste tú?

Lo más importante de cualquier viaje que vayas a hacer es que has tomado una decisión y hay que ser muy sincero con uno mismo. ¿Por qué quieres hacer el viaje? ¿Verdaderamente es lo que estás buscando?Y si no estás huyendo de algo. Si simplemente estás siguiendo tu camino. Y a raíz de eso, si es la experiencia que quieres, ve a por ella, y en el momento que vas a por ella has tomado la decisión de vivir ese viaje. Lo más importante de tomar una decisión no es tomarla, sino llevarla a cabo.

Hay momentos muy duros en el viaje. Es un proceso, sobre todo muy emocional, un viaje interior. Va haber momentos en los que vas a estar al nivel del fango emocionalmente y la única persona que te va a sacar, te va a poner en pie y te va a decir“adelante”, eres tú mismo. Entonces, cuando llegue ese momento, levántate y sigue adelante, porque siempre hay algo muy bueno esperando a la vuelta de la esquina. Llega hasta el final del camino.

¡Esa será la frase número 21! Es que yo empecé eso un poco de coña, hecho para mí. Y dije:“¡le voy a dedicar una sección en la web!”

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- La vuelta a casa. Llegas a casa con los seguidores que te acompañan en la entrada a Madrid, hasta la Puerta del Sol… ¿Cómo fue la vuelta a la realidad?

A ver, es complicado. Yo ese día, el 3 de noviembre de 2016, lo viví como una película. Desde que me desperté hasta que salí de la ducha en mi casa y comencé a comer la comida de mi madre, yo creo que fue todo. Hasta que no me desperté al día siguiente en mi cama lo vi todo como una película. El recibimiento, volver a entrar en Madrid antes de Navidad, estaba abarrotado. ¡No había visto tanto madrileño junto en años!

No lo procesé en el momento, y lo que viví después fue un bajón absoluto. En los días que vinieron después, una depresión que me duró cerca de tres semanas, en las que yo paseaba por este parque, salía a pasear con mi perro, y en los momentos que estaba solo, lo veía todo tan igual y yo estaba tan diferente, que me sentía totalmente desubicado.

Es eso, el hostiazo, se ha acabado el sueño, ya lo has vivido. ¿Y ahora qué? Tengo muchos proyectos de aquí en adelante y son cosas que había pensado durante el viaje, pero el momento de decir “venga, voy a arrancar…”.Esas tres primeras semanas yo estaba totalmente bloqueado. Hasta que no pasaron las Navidades no volví a ser yo, a tener esa energía y motivación e inquietud de sacar cosas a delante.

Es duro. Para mí no fue un viaje de 3 años. Fue un viaje de más de 30. Es una frase que digo mucho, pero en el viaje las semanas pasaban como meses y los meses pasaban como años. El tiempo pasaba muy lento, muy lento porque me pasaban muchas cosas, tanto buenas como malas a lo largo del día. Una semana se hacía larguísima, pero era bueno.

Ahora el tiempo pasa demasiado deprisa. Te decía antes, llevo 72 días desde que volví a casa, vale, que los cuento, estoy fatal de la cabeza (risas), y me dices:“no es nada”. ¡Se me ha pasado ya! Y en cambio en 72 días en viaje me cruzaba tres países en bici y vivía de todo.

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- Y ahora, habiendo posado un poco la experiencia, ¿qué te viene a la cabeza cuando piensas“he da dado la vuelta al mundo”?

Yo estoy muy agradecido con todo, yo sé que he tenido mucha suerte de haber podido hacer este viaje, me ha ayudado muchísima gente y he recibido un apoyo constante. Yo con lo que me quedo es con estar totalmente agradecido con la vida, porque el darme la vuelta al mundo, vivir todo lo que he vivido, volver a casa completando el proyecto, habiendo vivido el sueño vivito y coleando, de una sola pieza después de todas las cosas que me han pasado, volver a casa y ver que está todo bien. Yo me considero un tío súper afortunado. Un agradecimiento infinito a la vida y a todo lo que he recibido por el camino.

Es algo que no cambiaría jamás. Y te voy a decir una cosa, que es algo muy curioso: no existen dos vueltas al mundo iguales. Es imposible porque, aunque una persona intente hacer lo mismo que yo he hecho, pasando por los mismos sitios, haciendo losmismos kilómetros, no va a vivir ni de lejos la experiencia que he vivido yo. Es imposible conocer a la misma gente, vivir lo mismo, comer lo mismo, tener las ideas en la cabeza ordenadas igual que las tenía yo. Mi vuelta al mundo, igual que todas las vueltas al mundo, ha sido algo único, y algo único en la vida no te lo va a quitar nadie jamás.


Después de la vuelta al mundo en bicicleta

- La anécdota 101

Tras terminar la vuelta al mundo, Javier Colorado se embarcó en la aventura de publicar un libro en el que cuenta su viaje a través de 100 pequeñas anécdotas, La anécdota 101.

El dinero recaudado con la venta del libro se destina a The South Face, ONG que subvenciona becas universitarias destinadas a mujeres africanas que de otra manera no podrían estudiar.

Por ahora ya ha conseguido becar a dos chicas africanas en la Universidad de Nairobi y sigue sumando.

Puede encontrarse aquí: http://javiercolorado.com/tsf/

Javier Colorado Anecdota 101

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- El Río Amazonas en canoa

Entre abril y agosto de 2017, Javier Colorado y su amigo, cámara y compañero de aventuras, Manu de Salvador, viajaron a Ecuador. Allí, en una pequeña comunidad quechua, Eliseo, un carpintero y constructor de canoas, les ayudó a fabricar a Corcho, canoa con la que acabarían remando 3.000 km por el Amazonas hasta llegar a Manaos.

Javier Colorado Amazonas

​​Foto tomada de javiercolorado.com

- Rodeo de Zanzíbar a nado

En enero de 2018, Javier, junto con su salvavidas, Chanquete, viajó al archipiélago de Zanzíbar para bordear a nado, 300 km, la Isla de Unguja. Una aventura con final inesperado que remató con una épica vuelta a Ibiza a nado.

Javier Colorado Zanzibar

​​Foto tomada de javiercolorado.com

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